Un día te das cuenta: tu casa está bien, pero le falta ese “algo”.
No más cosas, sino una pieza que lo ordene todo: limpia, con intención, muy editorial.
A veces la eliges de colección; otras, sale de una foto o de una idea que te ronda la cabeza.
La pones, das un paso atrás… y el espacio se ve más pensado.
Como si siempre hubiese estado ahí,
pero mejor.